martes, 10 de marzo de 2009

Búsqueda

-Andábamos sin buscarnos,
pero sabiendo que andábamos para encontrarnos...


Entre tanto los problemas de organización caen como piedras molestas difíciles de esquivar y se acoplan junto con las muchísimas otras piedras de distintos tamaños y formas, que vienen llegando a distintas velocidades, ando en busca de algo difícil de encontrar. Ay, ay...! Siento algo extraño y nuevo, sí. Estas altas presiones de no saber cómo-con-todo me están acechando de lo lindo y, mientras, me doy el lujo de buscarte entre las piedras que no dejan de caer, te busco entre los espacios vacíos de mi interior, en los momentos de sueño que tengo por instantes y me atormentan... ¡te busco hasta donde no tengo que buscarte!

A veces me sorprende encontrate tan tan cerca, y otras muchas definitivamente siento que te fuiste por lo lejos... pero ¡aún te sigo buscando! Y aquí viene el conflicto...¿Cómo lidiar entre dos bandas que tiran muy muy fuerte y lastiman? Una me grita muy fuertemente que "no llego", que me tengo que ocupar más, que... que... que. Mientras, la otra me pide que siga y siga buscando... que ya va a llegar, ¡que no me canse de...!

Uf, ¡me cuesta mucho esta lucha interior! Pero cuando te encuentro... ¡siento la paz interior en el alma... y nada más puedo pedir!



Buscando Amor...


Amaranta.

lunes, 9 de marzo de 2009

Hojas secas

"Vagando por el Quai des Célestins piso unas hojas secas y cuando levanto una y la miro bien la veo llena de polvo de oro viejo, con por debajo unas tierras profundas como el perfume musgoso que se me pega en la mano. Por todo eso traigo las hojas secas a mi pieza y las sujeto en la pantalla de una lámpara. Viene Ossip, se queda dos horas y ni siquiera mira la lámpara. Al otro día aparece Etienne, y todavía con la boina en la mano, Dis donc, c'est épatant, ça!, y levanta la lámpara, estudia las hojas, se entusiasma, Durero, las nervaduras, etcétera.
Una misma situación y dos versiones... Me quedo pensando en todas las hojas que no veré yo, el juntador de hojas secas, en tanta cosa que habrá en el aire y que no ven estos ojos, pobres murciélagos de novelas y cines y flores disecadas. Por todos lados habrá lámparas, habrá hojas que no veré.
Es un poco así: hay líneas de aire a los lados de tu cabeza, de tu mirada,
zonas de detención de tus ojos, tu olfato, tu gusto, es decir que andás con tu límite por fuera
y más allá de ese límite no podés llegar cuando creés que has aprenhendido plenamente cualquier cosa, lo mismo que un iceberg tiene un pedacito por fuera y te lo muestra y el resto enorme está más allá de de tu límite y así es como se hundió el Titanic.
Seamos serios. Ossip no vio las hojas secas en la lámpara simplemente porque su límite está más acá de lo que significaba esa lámpara. Etienne las vio perfectamente, pero en cambio su límite no le dejó ver que yo estaba amargo y sin saber qué hacer por lo de Pola. Ossip se dio inmediatamente cuenta, y me lo hizo notar. Así vamos todos..."
Rayuela, Capítulo 84, fragmento. Julio Cortázar.


Cada vez que se me da por re-abrir Rayuela encuentro todo esto que, en una mezcla de admiración y desenfreno emocional, revuelve el la cajita de recuerdos que todos tenemos en el cerebro, que, como el bolso de Félix, se ve pequeñito e insignificante. No obstante, dentro del mismo, cabe absolutamente todo; sólo es cuestión de buscar, pareciera.

Tratando ver todas las hojas con polvo de oro, transitando yo. Gran pena es tener los lentes rotos, no puedo ver todas. Esperando que haya más Etiennes que Ossips, supongo que estamos todos y que, en el fondo, por esa razón juntamos hojas secas, caracoles, piedritas, problemas. Por eso, por eso.

-Amaranta-

domingo, 8 de marzo de 2009

Dulce tristeza

Te pido, no hagas tontas promesas falsas donde pueda ir...

Hay una tristeza pequeñita, pequeñita que se siente por aquí. Pero no angustia, o sí lo hace, un tanto dulcemente. Deben ser locuras y delirios del ser así tan... calculadora, tan tan mecanismo de cuentas infinitas y sinsentido. Se suma este verano-mezcla de emociones y vivencias "nuevas", tranquilamente lindas, lentamente felices, pero que en un día hermoso como el de hoy, entristecen.

Amaranta.

lunes, 16 de febrero de 2009

El curioso caso

Curioso es que me haya tomado tanto tiempo para volver a hablar del estado de mi alma o de aquello inquieta a la misma... ¿verdad? Una amiga de la vida contaba que, en su caso, dejaba de escribir cuando estaba muy bien, muy tranquila y volvía el desahogo con las letras en los momentos de mayor ansiedad y/o angustia. No es mi caso, así que no sé por qué lo cuento. Lo importante es que siempre vuelvo.

Parece que la vida a veces se tiñe de color de rosas, otras veces de colores, otras veces sólo de tonos grises. Parece que estuve pasando un tiempo de algunas cosas nuevas que trajeron al intervalo de tiempo de ausencia, pero lo bueno es que todo lo nuevo ha estado siendo mejor. Presente perfecto continuo. Esperemos que siga así en el futuro.
Podría decirse que en el tiempo que pasa entre un hecho y otro pueden interferir infinitas situaciones que hacen que una persona cambie radicalmente. Sería como medir la separación entre un punto y el otro, habiendo infinitos puntos en el medio... imposible contarlos, porque son infinitos, pero al fin y al cabo, unen un extremo con el otro, ¿o no? A veces pienso que las cosas que son imposibles de procesar por nuestro pequeño sistema nervioso, no tendrían que tenerse en cuenta, por más lógica matemática que tengan (y que me encanta que la tengan), pero cuando lo pienso por segunda vez, caigo en la cuenta de que así sería difícil de explicar mis creencias religiosas, los conjuntos infinitos y la hermosa teoría cuántica y entonces dejo de pensarlo. ¿A qué venía todo esto? ¡Ah! Sí, al tema de los infinitos puntos entre un punto y otro, o, como venía la mano, los infinitos sucesos entre un hecho y otro. La verdad es que gracias a Dios y no a la matemática que esto sucede, así me dan la posibilidad de cambiar...
En fin, esta entrada no tiene mucho de estético, ni poético, ni bello, ni nuevo, ni innovador, quizás un poco de re-conocimiento de mi persona, que nunca está del todo clara, pero bueno. Le hago caso al inconciente, o lo que sea y escribo... suelto emociones y ¡vaya si los lectores imaginarios tengan ganas de interpretarme!
Amaranta.

martes, 10 de febrero de 2009

Diálogo triángulo

-¡Amarantaaaa!

-¿Qué pasa?

-¿Qué hacés ahí?

-¿Dónde?

-¿Qué hacés ahí adentro?

-¡No entiendo de qué hablás!

-Hablo del triángulo ese, ¿qué estás haciendo ahí metida?

-Bueno... no me metí queriendo, ¡fue sin querer!

-Pero... ¿no te das cuenta que te va a hacer mal?

-¿Decís?

-Y sí, Amaranta... tendrías que empezar por separar dos lados y luego quitarlos. Al menos, así, vas a tener un solo lado con dos extremos. La idea es que finalmente te quedes con un solo vértice.

-Sí, claro. ¡Esa es mi idea también!

-Y, entonces, ¿por qué no lo hacés?

-Porque no es tan fácil. Verás, mi triángulo es isósceles. Los dos vértices de abajo me sirven de base, el lado que los une, es el que me permite estar parada. Y el vértice que queda... es el que quiero alcanzar finalmente, pero está muy alto y no llego. Ya probé trepándomee por los otros dos lados pero son muy largos y empinados, termino cayendo a cualquiera de los dos vértices de abajo. No sé bien como hacerlo.

-Y, me parece que lo mejor va a ser que transformes tu triángulo en uno equilátero... de esa manera, tu vértice no va a estar tan alto y una vez que lo alcances, podrás desarmar el triángulo y quedarte con ese vértice que tanto querés.

-¡Esa es una solución ideal! Pero le encuentro una falla...

-¿Cuál?

-Que transformar mi triángulo en equilátero, no depende sólo de mí.

-¿Qué querés decir con eso?

-Quiero decir que para transformar mi triángulo en equilátero, necesito que mi vértice se proponga bajar...

miércoles, 4 de febrero de 2009

Hasta que vuelvas...


"...si caemos en el mar,
el amor nos va a rescatar,
esperaré para partir...
hasta que vuelvas a mí.
Dame el sol... tengo sed,
dame un día que vivir...
dame luz!
Hasta que...
hasta que vuelvas a mí!"

Si no te encuentro, te inventaré!

Proyecto Verona.

martes, 3 de febrero de 2009

Vacando por ahí...

"...porque si movemos las cabezas, llegamos ya tostados y ponemos buen sonido...


Vacionar en Pinamar fue más causalidad que otra cosa. Empezando por el hecho de que fue todo improvisto y organizado (bien organizado) en quince días. Todo salió redondo, como se dice en la lengua popular y hasta con "bonus track". The Golden Hotel (no, señor lector, no es un telo), medio pelo pero limpio, se la re bancó, especialmente Peter con su buena onda y nariz metida en todos los asuntos. Al fin y al cabo, estábamos a nada más que 4 cuadras de la playa y unas 10 del centro, desayunábamos mediaslunas y nos guardaban hasta el alcohol en la heladera. ¡Genial! El tiempo se portó y mi compañera, ni hablar. Si de carcajadas se trata, me la pasé riendo con Marisol, fueron más confesiones de verano que otra cosa, lo que hizo más entretenida la estadía. Salimos de día, de noche, bailoteamos, fuimos a la playa, paseamos, caminamos muchísimo, comimos lo que quisimos (me empaché, para variar) y lo más importante: ¡dormimooooos! Conocimos gente, gente macanuda, gente "mala-ondita", Dani y Rami en la calle (rubiaaa!), a los chicos de Merlo en el hotel (computinos, computinos!), nos hicimos socias de "El Pampero" para la fruta, del otro super para el yogurt. ¡Eso sí que es vida social!
Como no podía ser de otra manera, mis vacas en Pina tuvieron un final feliz. Despedida en la habitación nº 1 (con esperanza de reencuentro) y bajé como 4 kg. de peso! Mejor... ¡imposible!

Gracias a todos los que hicieron estas vacaciones posibles, ¡ja! Y gracias a mí por esta oportunidad de ser así de feliz =) Felicitaciones, Amaranta, de a poco podés!


...acá si parecemos todos lindos, acá el verano es divertido..."
¿Y que tal si venimos todos a Pinamar? =)