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miércoles, 18 de marzo de 2009

Nacimiento

dice, se dice que la locura es un estado enfermo de la mente, se le dice locos a muchos que (no) lo son, se dice, se dice
yo creo que la locura, es un estado del alma y yo creo que mi alma está (bastante) loca
hay, (había) un loco-muy loco que escribió un libro (muy loco) del cual una muchacha cayó enamorada
dicen, se dice que la locura es (quizás) contagiosa y las pasiones (también) lo son
yo creo (también) que la locura es producto de pasiones que provocan locura(s) que provocan pasion(es)

parece que la locura-pasión de un loco-muy loco se contagió de la locura-pasión de una muchacha con el alma (bastante) loca y


¡PUM!
nació Amaranta

lunes, 16 de febrero de 2009

El curioso caso

Curioso es que me haya tomado tanto tiempo para volver a hablar del estado de mi alma o de aquello inquieta a la misma... ¿verdad? Una amiga de la vida contaba que, en su caso, dejaba de escribir cuando estaba muy bien, muy tranquila y volvía el desahogo con las letras en los momentos de mayor ansiedad y/o angustia. No es mi caso, así que no sé por qué lo cuento. Lo importante es que siempre vuelvo.

Parece que la vida a veces se tiñe de color de rosas, otras veces de colores, otras veces sólo de tonos grises. Parece que estuve pasando un tiempo de algunas cosas nuevas que trajeron al intervalo de tiempo de ausencia, pero lo bueno es que todo lo nuevo ha estado siendo mejor. Presente perfecto continuo. Esperemos que siga así en el futuro.
Podría decirse que en el tiempo que pasa entre un hecho y otro pueden interferir infinitas situaciones que hacen que una persona cambie radicalmente. Sería como medir la separación entre un punto y el otro, habiendo infinitos puntos en el medio... imposible contarlos, porque son infinitos, pero al fin y al cabo, unen un extremo con el otro, ¿o no? A veces pienso que las cosas que son imposibles de procesar por nuestro pequeño sistema nervioso, no tendrían que tenerse en cuenta, por más lógica matemática que tengan (y que me encanta que la tengan), pero cuando lo pienso por segunda vez, caigo en la cuenta de que así sería difícil de explicar mis creencias religiosas, los conjuntos infinitos y la hermosa teoría cuántica y entonces dejo de pensarlo. ¿A qué venía todo esto? ¡Ah! Sí, al tema de los infinitos puntos entre un punto y otro, o, como venía la mano, los infinitos sucesos entre un hecho y otro. La verdad es que gracias a Dios y no a la matemática que esto sucede, así me dan la posibilidad de cambiar...
En fin, esta entrada no tiene mucho de estético, ni poético, ni bello, ni nuevo, ni innovador, quizás un poco de re-conocimiento de mi persona, que nunca está del todo clara, pero bueno. Le hago caso al inconciente, o lo que sea y escribo... suelto emociones y ¡vaya si los lectores imaginarios tengan ganas de interpretarme!
Amaranta.

miércoles, 7 de enero de 2009

Anoche

Poema para una noche de lluvia y relámpagos y truenos (como la de ayer). O eso me sugiere.


Ahora vale la pena

Ahora vale la pena.
Dios se quedó dormido.

Todos sabemos que esto
no es definitivo,
que es una suerte loca,
quizá un breve
delirio.

Ahora vale la pena
vivir, aunque haga frío,
aunque la tarde vuele.
O no vuele.
Es lo mismo.

Ahora sí,
pero luego,
si Dios no se despierta,
qué pasará
Dios mío.

Mario Benedetti.


lunes, 29 de diciembre de 2008

Nació, nació!

"Todos esperaban al Salvador, al Rey de los Reyes. Todos esperaban que bajara del Cielo y lleno de oro..."


Lo mejor de esta época es que uno se siente reflexivo y hasta muchas veces no tiene la menos idea de por qué. El otro día pensaba que uno "utiliza" la Navidad para miles de motivos que no tienen mucho que ver con la natividad del hijo de Dios, ¿verdad? Tal es así que: nos juntamos con familia/amigos, comemos (mucho), bebemos (algunos), nos reimos, nos recordamos que nos queremos (una de las cosas más importantes, creo), brindamos con sidra o champagne (sí, se invierte mucho dinero en la cena), mandamos millones de mensajes de texto y nos llamamos por teléfono para saludarnos, escuchamos música, ajam... tiramos fuegos artificiales con luces, ruido, explosiones o todo junto, nos vamos de vacaciones (muuuy algunos), y hasta nos hacemos regalos, mientras el arbolito de navidad canta "noche de paz, noche de amor". Chan. No es increible que las cosas se desvirtuen taaaaanto? No me parece mal, eh! Pero, como diría mi amiga Tole: "es raro". Y lo mejor y más increible de todo es que lo raro nos es normal. Sí, mis papás conservadores dirían: es la tradición, costumbre, etc, etc, etc. Gracias, papis, pero sea como sea, la distorsión del eje principal existe igual, sea desde hace mucho, sea tradicional, o no.

En fin, espero que todos los lectores imaginarios que tengo y algunos poquitos reales, pasen una feliz navidad. Festejen como lo festejen, navidad es para nacer de nuevo, así que... pensemos muchas metas que nos permiten renacer y fijémoslas cuando llegue el año nuevo. Y como dice el lema, que no por muy usado, deja de ser verdadero: ¡Año nuevo, Vida nueva!

¡Salud!
"...pero nació en un pesebre."

miércoles, 8 de octubre de 2008

Empieza

No te rindas, aún estás a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras,
enterrar tus miedos,
liberar el lastre,
retomar el vuelo.

(...)

Abrir las puertas,
quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron.
Vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa,
ensayar un canto,
bajar la guardia y extender las manos.
Desplegar las alas
e intentar de nuevo.
Celebrar la vida y retomar los cielos.

(...)

Porque cada día es un comienzo nuevo,
porque ésta es la hora y el mejor momento...


*

Fragmento de un poema de Mario Benedetti, con el que me sentí identificada en estos días...
Y la "buena nueva" de comenzar.

¡Los comienzos siempre fueron alegres!


Bienvenida, Amaranta.